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70/30 Gabriel Katopodis, el ministro que dialoga con todos

Córdoba tuvo un arranque muy político la semana pasada, con la visita a la ciudad del ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel Katopodis. Se sacó fotos con el gobernador Juan Schiaretti y el intendente Martín Llaryora. Además, se volvieron a ver las caras el Gobernador y Carlos Caserio. Por otra parte, un sector del PRO cordobés encabezado por el diputado Gabriel Frizza impulsa un espacio multipartidario dentro del PRO. 

Katopodis, el ministro que dialoga con todos

Gabriel Katopodis arribó a Córdoba el lunes pasado con una agenda cargada de acuerdos para firmar, anuncios de obras para hacer, y conversaciones políticas para compartir.

Katopodis no solo es el ministro de Obras Públicas de la Nación. Es un dialoguista, buen armador, que gastó muchos pares de zapatos caminando el conurbano bonaerense con el fin de construir su estructura política. Esa tarea le permitió hacerse un lugar importante en la Primera Sección electoral, llegando al cargo de intendente del partido de San Martín.

Esa función destacada en el mapa bonaerense la comenzó tras el período político que encabezó su antecesor en dicho cargo, Ricardo Ivoskus, un frentista que luego tuvo su momento kirchnerista, en tiempos de la transversalidad que impulsaba el presidente Néstor Kirchner y que tejía su entonces Jefe de Gabinete Alberto Fernández. Pero el último aleteo político de Ivoskus (ya aliado a María Eugenia Vidal y el PRO) fue perder la elección en el territorio con ´Kato´, quien era apadrinado por Sergio Massa, entre otros justicialistas.

Pero antes de ser intendente de su pago, Katopodis cumplió funciones en Anses, en tiempos de Massa y de Amado Boudou. Cuando el entonces futuro vicepresidente de la Nación partió al ministerio de Economía, él también cambió su chip y aceleró su armado en el conurbano. Junto a Juanchi Zabaleta (hoy intendente de Hurlingham) trabajaron para el proyecto político de Florencio Randazzo en 2017. Le sumaron voluntades en la Primera Sección electoral bonaerense. Esa movida del dirigente de Chivilcoy que fuera ministro de Transporte tropezó y ya se la recuerda como una anécdota.

Hoy Katopodis es ministro de Obras Públicas, un hombre de confianza del Presiente, pero se cuida de mostrarse como albertista, aunque tiene un sello indeleble. Él y el ministro del Interior, Wado de Pedro, son los dos funcionarios del Gobierno nacional que más entienden el tablero político federal.

Katopodis tiene dos funcionarios en su gabinete que cumplen diferentes roles: el cordobés de Villa María, Martin Gill (intendente con pedido de licencia), como secretario de Obras Públicas, y el entrerriano de Concordia, Enrique Cresto (exintendente), como titular de Enohsa (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento). El otro que figura en la orgánica es Edgardo Depetri, sindicalista y exdiputado nacional, que fuera candidato a intendente de Lanús por el kirchnerismo. Tiene un cargo de secretario, pero no se lo ve seguido por su despacho y su agenda es más de política territorial que de gestión.

Katopodis es muy abierto al diálogo, en especial con intendentes de todo el país, de la mano del programa ´Argentina hace´ que habilita pequeñas obras (como cordón cuneta) y que impulsa directamente con jefes comunales. En esta tarea lo ayudan mucho Gill y Cresto. A la hora de dialogar o habilitar una obra no hace diferencias y se sienta con jefes comunales peronistas o de cualquier otra fuerza política. Precisamente esto último le critican sectores kirchneristas, en especial los más duros, cercanos a Cristina Fernández de Kirchner.

En las últimas semanas intensificó sus viajes a provincias, uno de ellos fue a Córdoba, territorio difícil si los hay para un gobierno kircherista. Pero su perfil le permitió manejarse sin sobresaltos. Quizá el momento de mayor tensión fue cuando desembarcó en el despacho del gobernador Juan Schiaretti, acompañado del senador Carlos Caserio, entre otros. Se conocen las diferencias políticas y personales entre Schiaretti y Caserio, que a esta hora parecen irreconciliables.

No fue mala la estrategia de Katopodis de acercar el gobierno K a uno de sus territorios más adversos. Pero su rol de pastor ameno y dialoguista, con acuerdos y promesas de obras, es muy poco en una Córdoba que rechaza las políticas y los modos K desde sus albores. Claro que por algo se empieza.

Lo cierto es que las listas de candidatos a diputados y senadores nacionales del peronismo cordobés y el kirchnerismo irán separadas, y librarán una batalla por los votos cara a cara, más allá de que el gran rival para los dos debería ser Juntos por el Cambio que, si el PRO, la UCR y el juecismo no se dividen, conseguirán una de las mayores cosechas de votos en el mapa político nacional.

Probablemente a Katopodis, de 54 años de edad, le interese más el futuro político del intendente Martín Llaryora, que el de Schiaretti. Teniendo en cuenta que en dos años y medio el PJ cordobés tiene interés de seguir gobernando la provincia de la mano del titular del Palacio 6 de Julio, ya que no le queda chance de reelección al mandatario criado en barrio Talleres Oeste.

Macristas enojados, ¿se van con Juan?

Dirigentres que conformaban el Comupro, aquel espacio que nucleaba a intendentes y jefes comunales del PRO cordobés en tiempos de Mauricio Macri presidente, se reuniéron la semana pasada enrolados en el espacio Compromiso Cordobés (CC).

La figura visible es el diputado nacional y exintendente de Jesús María, Gabriel Frizza, y aseguran contener unos 50 dirigentes provinciales con perfiles diferentes: del PRO, justicialistas, radicales y vecinalistas, bajo la consigna de "repensar una Córdoba unida".

En la oportunidad Frizza expresó: "con un importante grupo de dirigentes y referentes territoriales, hemos decidido pasar de los dichos a los hechos, y organizarnos, dejando de lado todas nuestras diferencias para priorizar lo que nos une: el deseo de aportar a la construcción de una Córdoba fuerte, pujante y de vanguardia".

Pero lo más significativo, más allá de los fundamentos políticos que busca difundir, fue que Compromiso Cordobés disputará espacios para la competencia electoral de medio término en 2021. Esto es un mensaje interno al PRO. Ocurre que, a la hora de elegir nuevas autoridades en el partido fundado por Macri, Compromiso Cordobés quedó afuera y de allí su interés de reagrupar fuerzas e intentar contragolpear.

Nadie hizo alguna declaración al respecto y probablemente no lo acepten públicamente, pero si alguien los llamara desde el Panal para conversar, no les caería mal. Este espacio está más enojado con el PRO local que con el gobierno de Juan Schiaretti. ¿Macristas se sumaría a las trincheras del PJ cordobés en las elecciones de medio término?

ILUSTRACIÓN: FRAN DE LA VEGA

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