Ciudad mosquitos | dengue | National Geographic

Ciudad: Identificarán cuáles son las zonas con más mosquitos

Se desarrolla en distintos barrios un estudio a cargo de la UNC y el Conicet, financiado por la National Geographic

Un estudio permitirá detectar cuáles son las zonas de la ciudad de Córdoba con mayor temperatura y diversidad de mosquitos, entre ellos, el transmisor del virus del dengue. El trabajo en desarrollo es financiado por la National Geographic y realizado por especialistas de la Universidad Nacional de Córdoba y el Conicet.

A mediados de abril se colocaron 60 trampas en 30 sitios distribuidos en toda ciudad, y repetirán el muestreo en mayo. En las áreas más calurosas, esperan encontrar menos diversidad de mosquitos, pero mayor presencia de especies peligrosas para la salud humana.

El avance de la urbanización impactó negativamente a nivel ambiental en todo el mundo, debido al cambio en el uso del suelo y el reemplazo de la cobertura vegetal natural por una densa masa de pavimento y superficies no permeables.

En las ciudades de asfalto y cemento, el agua no es absorbida por la tierra, sino “tragada” por el sistema de tuberías y desagües. ¿El efecto de este proceso? La creación de islas de calor urbano (ICU), zonas donde se acumulan el calor y las emisiones, y donde es posible sentir unos grados más de temperatura.

Un proyecto desarrollado por un grupo de investigación de la UNC y el Conicet, y financiado por la organización internacional National Geographic, busca detectar la presencia de islas de calor urbano en la ciudad de Córdoba.

Evaluarán en qué medida la vegetación urbana y los cuerpos de agua, como el río Suquía, funcionan mitigando los niveles de temperatura y regulando el efecto de las islas de calor, y también cómo influyen sobre la diversidad de especies de mosquitos.

Los resultados permitirán elaborar un mapa de la ciudad con las zonas más calientes y con mayor presencia de mosquitos peligrosos desde el punto de vista sanitario, transmisores de enfermedades como el dengue, Zika y la chikungunya y la fiebre amarilla.

“Es el primer estudio de este tipo que se realiza en Córdoba. Hasta ahora no se habían llevado a cabo investigaciones que impliquen el despliegue simultáneo de trampas de mosquitos mientras medimos la temperatura en el terreno, ‘barriendo’ toda la ciudad”, explica Elizabet Estallo, bióloga investigadora del Instituto de Investigaciones Biológicas y Tecnológicas (Conicet-UNC), y responsable del proyecto interdisciplinario, en el que participan especialistas de distintas disciplinas.

La especialista sintetiza así el procedimiento que consistió en la instalación de trampas en 30 lugares estratégicos de la ciudad, distribuidas en viviendas autorizadas y espacios públicos en los barrios Juniors, General Paz, Ciudad Universitaria, centro, Bajo Grande, Jardín Botánico. Y fuera de la ciudad, en la reserva natural urbana San Martín, por tratarse de un pulmón verde importante: allí colocaron dos tipos de trampas, una para captura de varias especies de mosquitos, y otra para captura específica de Aedes aegypti.

Simultáneamente, controlaron la temperatura en el terreno para identificar cuántos grados se registran en cada coordenada geográfica. Sobre esta medición, Estallo precisa que recorrieron toda la ciudad en forma de cruz (norte a sur y este a oeste), con cuatro vehículos equipados en su techo con dataloggers, aparatos que miden con precisión temperatura y velocidad del viento, y registran las coordenadas de cada punto.

La investigadora marca la estrecha relación existente entre niveles de temperatura y biodiversidad, y explica la hipótesis de trabajo: “Esperamos que los lugares donde registremos mayor temperatura, haya menos diversidad de especies. Y, en ese caso, creemos que aumentarán los mosquitos de importancia sanitaria, como el Aedes aegypti, y quizás el Culex quinquefasciatus”.

Los estudios de islas de calor se realizan generalmente en otoño y también en primavera, debido a que en esas estaciones las máximas no son muy altas y pueden distinguirse con claridad los focos calientes, en comparación con el verano.

El trabajo de campo -colocación de trampas y medición de calor- se llevó a cabo en abril y se replicará nuevamente en mayo, para contrastar los resultados obtenidos. El proyecto incluye varias etapas, y finaliza con el cruce de la información de campo con imágenes satelitales.

(Fuente: Por Candela Ahumada-Redacción UNCiencia)

Dejá tu comentario