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Kicillof y las viejas recetas de Martí y De la Sota

Un ambicioso (¿y tardío?) proyecto de descentralización en la provincia de Buenos Aires.

Detrás de la pandemia, de los aterradores números de nuevos casos, internados y muertos, de campañas de vacunación y otras problemáticas sanitarias, la provincia de Buenos Aires avanza en el plan de descentralización que impulsa el gobernador Axel Kicillof.

El objetivo del proyecto es descentralizar la administración pública y que en cada uno de los municipios bonaerenses haya una ventanilla correpondiente al Registro de las Personas, el Instituto de Previsión Social (IPS), el Juzgado de Faltas de Tránsito, los Ministerios de Trabajo y de Mujeres, IOMA y ARBA, entre otras áreas.

Este acercamiento de las principales oficinas públicas a la gente, hará que en cada una de las 134 intendencias se levante un edificio único en el que funcionen todas esas dependencias. Esto beneficiaría a los habitantes de los pueblos más lejanos de tener que viajar a La Plata para hacer algunos trámites. Proyecto ambicioso y costosó que desde la oposición se critica.

Hace dos semanas, la Subsecretaría de Obras Públicas bonaerense, licitó las primeras cuatro Casas de la Provincia que se ubicarán en los municipios de Baradero, Chascomús, Olavarría y Ezeiza. Cada una de esas obras tienen un costo que va de los 146 millones a los 182 millones de pesos y los mismos son de dos o tres plantas, de acuerdo a la necesidad de cada región.

Pero, desde la gobernación que encabeza Kicillof, consideran que además de agilizar trámites y de optimizar recursos, el objetivo también es crear una identidad provincial. La ministra de Gobierno, Teresa García, será la encargada de la parte política y operativa de esta ambiciosa iniciativa. Mientras que la construcción de los edificios estará a cargo del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos que conduce Agustín Simone.

Parece tardía esta experiencia de extender el estado hacia los vecinos de manera presencial, con una alta inversión, cuando el mundo acelera los tiempos de la digitalización.

Podríamos decir que la provincia de Buenos Aires está bastante atrasada en cuanto al desarrollo de políticas de descentralización del estado, si comparamos con otras experiencias que se fueron realizando a los largo de los 38 años de democracia. Algunas resultaron exitosas, mientras que otras se quedaron en el camino y allá lejos y hace tiempo se ven como iniciativas románticas, que hubiesen sido revolucionarias si se concretaban.

* La primera vez que se habló en el país de descentralizar el estado fue durante la presidencia de Raúl Alfonsín, cuando pretendió llevar la capital federal a Viedma. No pudo ser.

* En Córdoba, el intendente Rubén Américo Martí ejecutó una emblemática política al respecto con la creación de los CPC (Centro de Participación Comunal), las oficinas que funcionan en edificios con formas de figuras geométricas en los diferentes barrios, para desagotar el cuello de botella que significaban los trámites en la oficina única del Palacio 6 de Julio.

* Y más tarde, el gobernador José Manuel de la Sota, cuando abrió delegaciones del gobierno provincial en las principales ciudades del interior, comenzando con Río Cuarto como capital alterna de la provincia.

Alfonsín y la nueva capital federal que no fue

El 16 de abril de 1986, hace poco más de 35 años, Alfonsín anunció el traslado de la capital federal a Viedma, para descentralizar no solo la administración, el poder político y económico del país, sino intentar hacer foco en la Patagonia y fomentar su población.

Claro que la presión de Buenos AIres para que eso no ocurra, el escaso apoyo político que encontró en la oposicion y en los propios radicales, y la crisis económica, hicieron que pronto el proyecto quedara como una anécdota y no como una política que cambíara el rumbo del país. No pudo ser.

En el discurso de lanzamiento dijo: "Yo muchas veces he dicho que, con respecto a la Patagonia, el federalismo no alcanza, hay que hacer un esfuerzo nacional para lograr realmente este desarrollo postergado en una zona que aparece como pobre cuando en realidad está empobrecida pero con una riqueza potencial realmente importante”.

Martí y los CPC

Martí fue elegido por primera vez intendente de Córdoba en 1991, cargo que ocupó durante dos mandatos hasta diciembre de 1999. Más allá de su afán de quedar como el jefe comunal capitalino que le dio imporancia al medio ambiente, plantado árboles, fomentando espacios verdes y ciclovías, entre otras acciones, la marca a fuego que dejó en la ciudad fue su política de descentralización del municipio, con la creación de los CPC, que años más tarde sería imitado por otros puntos de país, como la ciudad de Buenos Aires (creando los CGP).

El primer CPC fue el de Argüello, inaugurado el 16 de marzo de 1994. Martí se fue de su gestión con once centros similiares, pero luego se fueron creando otros por iniciativa de los intendentes siguientes. ¿Dieron resultado? Sí, porque Córdoba es una ciudad muy extendida, con un mal transporte urbano de pasajeros y hoy, más allá de la digitalización, sería impensado que todos los vecinos concurran diariamente al edificio municipal ubicado entre La Cañada y el Paseo Sobremonte.

De la Sota y la Capital Alterna

De la Sota, en el inicio de su primer mandato, puso en marcha un plan para extender los brazos del estado hacia la gente. El 29 de julio de 1999 encabezó un acto en Río Cuarto que fue histórico. Junto al entonces intendente local, el radical Benigno Antonio Rins, declaraba al Imperio del Sur como capital provincial alterna. En sus palabras, De la Sota consideraba esa decisión como “un acto de reparación histórica para terminar con ese refrán que decía que Córdoba terminaba en la Ruta 8”. Esta última frase hacía alusión al anterior gobernador Ramón Bautista Mestre, que en tiempos de inundaciones se enojó con el ´Sur Sur´ provincial, ganandose la antipatía eterna de esa región de la provincia.

Ya en tiempos del primer mandato del gobernador Juan Schiaretti, en 2010, en el marco de las actividades por el bicentenario de la Revolucion de Mayo, se inauguraría un moderno edificio donde actualmente funciona la delegación de gobierno provincial,

También se fueron haciendo con el tiempo otras sedes en diferentes ciudades del interer provincial, que aceleran trámites y permite ganar tiempo para no tener que venir desde cientos de kilómetros del profundo interior a Cördoba capital.

Kicillof pone en marcha su plan de extension administrativa hacia el profundo interior de la provincia de Buenos Aires. Quizá sea tarde, y a lo mejor hoy conviene invertir en fibra óptica, para que todos los bonaerense puedan internet y hacer desde su celular o notebook los trámites que no tienen necesidad de presencialidad. Ojala sirva esta política de descentralización, y las Casa de la Provincia que se inauguren no se transformen en espacios acumuladores de burocracia.

ILUSTRACION: FRAN DE LA VEGA

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