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Córdoba: o arreglan sus internas o se horizontaliza la elección

En Córdoba, con o sin Paso, las dos grandes trincheras están obligadas a horas de reuniones y diálogo para unificar fuerzas

En el camino previo a las elecciones de medio término se alborotan las tropas. En Córdoba, las dos grandes trincheras viven sus internas y haya o no Paso en agosto próximo, para definir las listas de candidatos a diputados y senadores nacionales, deberán dedicar muchas horas de reuniones y diálogo para intentar unificar fuerzas, de lo contrario se escucharán portazos e irán todos debilitados para someterse a la voluntad del voto popular. Muchachas y muchachos: o arreglan sus internas o se horizontaliza la elección.

Hagamos un repaso. Por un lado, el oficialismo. El peronismo cordobés ya no es compacto como en tiempos De la Sota-Schiaretti, tampoco va camino a la desnutrición. Hoy, con el gobernador Juan Schiaretti conduciendo solo la tropa y tras el regreso del kirchnerismo a Balcarce 50, experimenta una situación singular en casi 22 años de poder real en la provincia. Un sector liderado por el senador Carlos Caserio le arrancó una porción de dirigentes (¿también de votos?), y es casi un hecho que irá por fuera de la estructura partidaria en busca de bancas en el Congreso de la Nación.

Schiaretti no acordará con el presidente Alberto Fernández una lista única de candidatos. Hacer eso significaría lucir una cicatriz de acá hasta 2023, que difícilmente olvide el votante cordobés no peronista (son muchos), cuando tenga que elegir a su sucesor.

Digamos todo: los cordobeses votaron durante dos décadas al peronismo local para que administre la provincia por varias razones:

1) Darle una oportunidad ante los errores del radicalismo luego de los tres mandatos de Eduardo Angeloz, incluida una reforma de la Constitución Provincial que le permitió la ´re-re´ elección (un error que pagó caro).

2) Darle continuidad en los mandatos (ya llevan seis gestiones alternadas entre José Manuel de la Sota y Schiaretti) porque consideran que priorizaron la agenda de temas e intereses de Córdoba, antes que haber sido delegados de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. Aquella vez que Schiaretti se plantó para defender al campo ante la resolución 125 firmada por Cristina (redactada por su entonces ministro de Economía, Martín Lousteau) que impuso las retenciones al campo. Primer gobernador que le decía no a una presidenta que trataba de tomar las decisiones más duras en sus primeros 100 días de gestión.

Igualmente, el PJ cordobés y el kirchnerismo compartieron listas de candidatos, en especial para elecciones intermedias. Patricia Vaca Narvaja encabezando la de diputados nacionales en 2003 y cuando José Manuel de la Sota bajó la boleta corta para entregarla completa a los deseos de Cristina. Vaca Narvaja, la misma que había dicho que su límite político era acordar con De la Sota y Luis Juez. Lo curioso fue que después de esas palabras encabezó una lista apoyada por el exgobernador y más tarde cambió de vereda y acompañó al exintendente cuando se postuló a gobernador. Ejercicios para tratar de mantenerse a flote en el poder.

Schiaretti, fiel a su estilo, sigue bien de cerca los diferentes carriles de su agenda de gestión, mientras sus ministros ejecutan las partituras que les colocan en sus atriles: por un lado, realiza el control diario de los números de la Provincia y la deuda tomada para el mayor plan de obra pública de la historia en Córdoba. Por otro, sigue como si fuera un ingeniero civil el desarrollo de esas obras y la reprogramación en algunos casos por los contratiempos causados por la pandemia. Y, por último, las acciones sanitarias y de seguridad que lleva adelante el gobierno provincial, incluidas las medidas de prevención, controles y plan de vacunación. Aun así, tiene tiempo y energías para planificar un borrador electoral para el peronismo cordobés que conduce, de cara a las legislativas.

Por estas horas, Alejandra Vigo, actual diputada nacional y primera dama, es la designada para encabezar la lista de senadores nacionales. Mientras que el vicegobernador Manuel Calvo es encuestado para saber su nivel de conocimiento y cómo es considerado por los cordobeses. Depende de esos números, estará arriba en la boleta de diputados. Claro que, en pasillos y despachos de la nueva sede de la Legislatura, ese gigante y moderno ´Silo´ levantado a orillas del río Suquía, se dice que, aun siendo candidato, Calvo será un postulante testimonial, ya que no pedirá licencia en su cargo de vice.

Por otra parte, Schiaretti quiere a la ministra de Promoción de Empleo y de la Economía Familiar de Córdoba, Laura Jure, para que lo acompañe a Calvo en las elecciones. Ella sale en todos los spots y avisos de Gobierno, pero su nivel de conocimiento en la provincia es aún menor que el de Calvo. Esos datos lo hacen dudar a Schiaretti, quien ya piensa en uno de sus ministros y viejo compañero de ruta como Plan B. Atención: no olvidar a la legisladora Natalia de la Sota. Siempre estará en la nómina de posible candidata antes de cualquier elección. No hay que descartar que el peronismo cordobés encare la compulsa con los dos apellidos más ilustres de su historia.

Mientras tanto, desde un sector sindical de Córdoba se asegura que los primeros lugares en las listas K ya estarían definidos: a senadores irían Carlos Caserio y Gabriela Estévez. Mientras que a diputados figura primero el exsecretario de Derechos Humanos de Cristina, Martín Fresneda, acompañado de la exsecretaria General de la UEPC, Carmen Nebreda.

Veremos si los dos borradores de listas peronistas se mantienen así.

La vereda de enfrente

En tanto Juntos por el Cambio, espacio opositor en la Provincia y en la Nación, también muestra fisuras. ¿Seguirá en Córdoba la alianza entre radicales, el PRO y Juez?

El radicalismo tiene como deporte preferido practicar internas. De hecho, apenas comenzado el año ya se sometió a una elección para elegir cargos partidarios con escasa participación e interés de los correligionarios. Los sectores de Ramón Mestre, Mario Negri y alfonsinistas se unieron para intentar frenar el avance del viejo espacio que respondía a Oscar Aguad y que hoy encabeza Rodrigo De Loredo, asociado con Javier Bee Sellares, y otros sectores. Hay diferencia de criterios, pero también asoma como una compulsa generacional que experimentan todos los partidos políticos. Perdió De Loredo, pero por una escueta diferencia de votos, especialmente en Capital. Lo curioso fue que esta interna no salió bien: no votó casi nadie (dicen un 18 por ciento del padrón provincial) y De Loredo aceptó la derrota dos días después, pero presentó denuncias a la junta electoral por un centenar de supuestas irregularidades. Y como si eso fuera poco, dijo que en las Paso irá con fuerza propia. Ir a una interna para él no representó dejar en claro su espíritu republicano, por el contrario, quiso remarcar sus diferencias con los apellidos patricios del centenario partido. ¿Usó la interna para victimizarse y poner en marcha el motor de un espacio político propio? Juez hizo algo parecido en el PJ a comienzos de siglo. Un detalle, Lousteau desde Buenos Aires jugó en esta pulseada en la UCR de Córdoba. Más que interés en el futuro del partido en estos pagos, el exembajador en los Estados Unidos de Macri buscó sumar un referente en la provincia para su sueño presidencial de 2023. En este caso, De Loredo y Lousteau fueron útiles, el uno con el otro.

¿Cómo serán las listas de candidatos del sector que todavía se denomina Juntos por el Cambio? ¡Cómo saberlo por estas horas! Porque además de las diferencias en el radicalismo, asoma un PRO no tan alborotado. Mientras recibe críticas y elogios por su libro ´Primer Tiempo´, Mauricio Macri, además de copiar las recetas que fue haciendo Cristina (no olvidar su libro ´Sinceramente´ antes de postularse a vicepresidenta de la Nación), convocó a los principales referentes del PRO cordobés a una reunión en Buenos Aires. Se sacaron una foto y Macri les pidió trabajar y no desangrarse en internas. El expresidente les confirmó que visitará a "su" Córdoba en abril y que tanto él como Rodríguez Larreta harán campaña en la provincia. En esa foto y reunión también estuvo la exministra de Trabajo de Fernando de la Rúa y exministra de Seguridad de Macri, Patricia Bullrich.

A muchos cordobeses siempre les gustó que los visitara Macri y buena parte de los votos que su espacio pueda cosechar en la provincia durante las elecciones venideras, dependerán de la postura y de cómo juegue el expresidente de Boca Juniors y de la Nación en la campaña y ni que hablar, si finalmente será candidato.

Otro detalle para este espacio político: ¿qué pasará con el camino que pretende reconstruir en la política Gustavo Santos: radical, martiista, radical K, schiarettista y finalmente macrista?

Y como si eso fuera poco, Juez quiere candidatearse como senador y si no es incluido en el acuerdo multipartidario, irá solo por fuera, utilizando el sello del partido de Aurelio García Elorrio que ya le sirvió a (¿su viejo o examigo?) Juan Pablo Quintero para llegar al Concejo Deliberante.

Muchas internas, muchas posturas encontradas en los mismos espacios. El resultado dependerá de cuántos acuerdos o desacuerdos llegaran a la hora en que se cierren las listas.

Claro que todo en un marco de pandemia, de crisis económica, y de una grieta en la sociedad que parece no tener fin.

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