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Derechos Humanos: señalizaron el Cementerio de San Vicente

Con autoridades de DDHH nacionales, provinciales y municipales, se señalizó el Cementerio de San Vicente, donde se realizaron enterramientos clandestinos en la última dictadura.

Este martes, se señalizó el Cementerio de San Vicente como sitio donde se realizaron enterramientos clandestinos durante la última dictadura. Con la presencia del secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, se descubrió una placa conmemorativa que da cuenta de este lugar como un enclave del accionar represivo del terrorismo de Estado en Córdoba.

Tras entonar el Himno Nacional, se descubrió un cartel y tomó la palabra el director de Derechos Humanos de la Municipalidad de Córdoba, Héctor Guillermo Ruibal, quien habló de la importancia de dar sangre para que se logren identificar más restos de personas desaparecidas.

El ex integrante del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), Darío Olmo, por su parte, narró el trabajo iniciado en el lugar en 2002. "Somos una sociedad que decidió saber, nuestro trabajo contribuyó a eso", manifestó.

Acto seguido, tomó la palabra el ex director de Derechos Humanos de la Municipalidad y ex preso político, Luis Miguel "Vitín" Baronetto, quien supo erigir el Memorial que está ubicado en el Cementerio. En su intervención, relató las tareas que se dieron durante las excavaciones y el apoyo logístico del Estado municipal en dicha tarea.

"Los mataron porque pensaban y hacían distinto, porque ponían el cuerpo", apuntó Baronetto, refiriéndose a las víctimas del terrorismo de Estado. Y como premisa para el presente y el futuro, expresó que "jamás desaparecen si las nuevas generaciones asumen la responsabilidad de continuar los proyectos nacionales y populares de liberación de nuestro país".

A su turno, Silvia Di Toffino, de la Comisión Provincial de la Memoria, destacó que esta señalización "es sacar del olvido a los compañeros, dar luz sobre la oscuridad".

Finalmente, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, manifestó a propósito de la vida y la lucha de las personas que cayeron consecuencia del accionar del terrorismo de Estado, que "no basta con poner las fotos ni llorarlos íntimamente, hay que hablar de que fueron la resistencia al modelo económico que vino a instalar esa dictadura".

Enfatizó que estas personas "pusieron en riesgo el patrimonio más grande que tiene un ser humano, que es la propia vida, para que haya una sociedad mejor".

La larga reconstrucción histórica y el rescate de los restos

El Cementerio de San Vicente albergó fosas comunes, luego de que en 1976 la represión ilegal abarrotase la Morgue Judicial y eligiera al sitio como depósito de los cuerpos de decenas de víctimas de su accionar en, al menos, cuatro oportunidades.

El dato que revela como se conoció la existencia de fosas comunes es referido en el trabajo "Una fosa común en el interior de Argentina: el Cementerio de San Vicente", de los antropólogos Darío Olmo y Mercedes Salado Puerto, del Equipo Argentino de Antropología Forense.

Refieren los investigadores que "en 1980 un grupo de empleados de la Morgue Judicial, cansados de reclamar un sobresueldo por tareas insalubres y no ser escuchados por las autoridades locales, enviaron una carta al general Videla, en aquel entonces a cargo de la Presidencia de la Nación y máximo responsable de la política terrorista en la que se encontraba involucrado el estado argentino".

"En esa carta, para apoyar sus reclamos, daban como ejemplo las barbaridades que debieron cometer en 1976, y los episodios en los cuales llevaron decenas y decenas de cadáveres descompuestos a San Vicente, en horas de la noche. La respuesta oficial fue un sumario administrativo, por haberse dirigido a instancias superiores sin pasar por las intermedias, y la cesantía de los firmantes".

En los primeros 80, en el marco de la Conadep, se realizó una excavación ordenada por el poder judicial, que al decir de Olmo y Salado Puerto "se realizó con palas mecánicas y personal del cementerio, sin tomar los mínimos recaudos para la recuperación de los restos y un tratamiento científico de las evidencias. El saldo de estas excavaciones lo fue la identificación del cráneo de una mujer, y la destrucción de una fosa común, conteniendo una cifra incalculable de esqueletos humanos, que poco después fueran derivados al horno crematorio del mismo cementerio, por orden de autoridades municipales democráticamente elegidas".

En los primeros 2000 se reactivaron las investigaciones judiciales y se ordenaron nuevas excavaciones, en las que el EAAF recuperó decenas de restos de desaparecidos, de los cuales hasta la fecha unos 16 pudieron ser identificados.

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